Mafalditas

 ¿Cómo se hace para no pensar solo en lo inmediato? Antes sabía hacerlo, antes me obsesionaba con lo que podía pasar y planeaba en detalle todo. Nada podía ser imprevisto y cuando lo era, la frustración era poderosa y violenta. Es como si con el paso del tiempo me hubiese convertido en otra. La ansiedad ya no es por lo que pueda pasar, es por el ahora. La callo, la escondo, le digo que no y me comporto como una adolescente a los 40 cuando en mi adolescencia me comportaba como una cuarentona. ¿Es una regresión? ¿Una venganza contra esa yo que se negó tantas cosas, que no se dejó vivir? ¿Es un escupitajo en la cara de ese super yo exacerbado que se ha hecho tan pequeño que casi no se oye? Es como si mi yo adolescente y mi yo adulta hubiesen vivido un freaky friday amnésico, en que ninguna se dio cuenta que estaba en el cuerpo, la vida y el tiempo de la otra. ¿Pasa esto con todos los niños que son adultos prematuros? ¿Con todos a los que tanta gente llama mafalditas? ¿Con los que saben ver los riesgos en todo y se coartan de cometer las locuras que generan el aprendizaje para ser un adulto normal? ¿Somos huérfanos de madurez? ¿La asesinamos cuando nos pisoteó tanto que nos asfixiamos con responsabilidad excesiva y preocupaciones a destiempo? Es una extraña crisis de los cuarenta sentir que eres más inmadura e irresponsable que tu yo de los 15... o tal vez no, tal vez es una forma de rebeldía contra ti y contra todo. Contra un mundo y una voz interna opresivos que intentan absorber hasta la última gota de tu alegría o ganas de vivir. Y es por eso que no me preocupo, supongo. Por lo que ignoro los peligros y cometo locuras. Es una liberación desquiciada y desesperada que busca vivir todo lo no vivido, sentir todo lo no sentido... que busca resarcir a esa adolescente que nunca se dejó ser y que perdió tantas oportunidades de ser feliz. 

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